En el foro
| Putrefacción |
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| Escrito por Athatga | |
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Ando nadando en un río de gusanos, donde no hay nada, donde no hay nadie, sólo el estiércol y el olor a sangre, un agua podrida que se desplaza de norte a sur y se llena de sanguijuelas, que inunda mis cavernas, que se adhiere a mis raíces, y que en su contaminación, no deja sanar mis heridas, se queda en mis costras y las hace caer, exponiendo la carne, llenando los recónditos poros de mi ser…no hay nadie, no hay nadie, y mis brazos no tienen fuerzas para emerger…
Y sin embargo, está templado, está templado, hay algo de tibio en el ambiente, se me adhiere al cuerpo como una capa de grasa por encima de la piel que cubre y protege del frío, como un escudo capaz de aislar de cualquier realidad externa…pantano…no hay en él el verdor del bosque ni sus luces filtradas, es éste un pantano contaminado que mata y que desgarra, pero que protege, como el hilo de seda de las arañas a las moscas…siempre hay un final inevitable, no se puede luchar contra él.
Y me tiendo y me extiendo dentro, remojando mis cabellos, impregnándolo de desechos, de olores inexplicables, incomprensibles, inexplorados, asquerosos….y en los lugares donde residía tu olor, sólo hay hedor, y el aroma llega a mis narices como el perfume de la más hermosa diva, sentidos embotados, sentimientos encontrados, articulaciones trasroscadas. Ya no me importan los gusanos, ya no existe cabida para el asco, mi armadura de hierro oxidada se ha visto vencida por animalillos rastreros, lombrices, siento sus cuerpos en el mío, y no me preocupa tenerlos en la entrepierna…soy una de ellos, me envenenan.
La ponzoña me corroe y me desgasta y me provoca una risa que rebota en los troncos envilecidos de las plantas y los árboles, provocando un eco ensordecedor que duele hasta en los ojos, pero yo no lo escucho, se han tapado mis oídos, y en mis ojos, han brotado lagañas de sangre, ya no veo, ya no oigo, ya no siento, se han taponado mis terminaciones nerviosas, se ha acabado mi esperanza, no soy más que un esqueleto flotando en un río sin vida, en un río de estiércol…estiércol, pero es más impactante el olor de la sangre…sangre envilecida, de muertes humanas, de muertes masivas, de vidas perdidas…flotando junto a mí, están los cadáveres no muertos, aún respirando y los ojos vacíos buscando qué mirar.
No hay luz, no hay luz, no hay nada que pueda contrarrestar la creciente oscuridad que despierta miedos a los aún conscientes, a los que piensan que todavía pueden luchar contra ello, y es esa oscuridad la que los carcome, la que los consume, como un veneno a punto de llegar a la corazón, de digerir el cerebro…el resto ahí yace, ya sin fuerzas, esperando, aparentemente ilesos, pero enfermos y contaminados…ya no hay besos, ya no los puede salvar el amor, está ya todo tan podrido, todos condenados a la misma suerte…y no hay nadie, no hay nadie, no hay palabras ni suplicios, no hay castigos ni osamentas, sólo cuerpos flotando y mentes a la deriva…sólo putrefacción, y no se puede luchar contra lo que viene desde dentro, arraigado a las raíces y obstruyendo nuestras venas… compartimos el mismo destino y sí, con mucho dolo. |
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