Lugares

Antros

Formulario de acceso






¿Recuperar clave?
¿Quiere registrarse? Regístrese aquí

Encuestas

¿En tu primera vez sucedio sexo oral?
 

Usuarios

613 registrado
0 Hoy
0 esta semana
51 este mes
Último: danvalk

Sindicación

 
Sabes bien que... PDF Imprimir E-Mail
Calificación del usuario: / 0
MaloBueno 
Escrito por Athatga   

        Me gustaría poder amarte, en ese erizado tuyo cabello crespo, en tu desbocado galope a toda prisa y hasta en ese receptáculo ligeramente amoroso… pero no fui hecho para amar, mucho menos para amar a mujeres como tú, que aman dándose enteras y con muchas ataduras, que esperan un beso fugaz de cariño en cada encuentro, que anhelan abrazos soñadores de noches aterciopeladas y que claman calor cuando azota el Viento del Norte.

        No, no fui creado para amar un solo vientre taciturno, que en sus continuos movimientos me haga vibrar con el alcance efímero del sosiego y que, en sus silencios, pueda palpar con las manos su corazón…porque no es su corazón lo que yo quiero, porque no fui hecho para querer nada, porque ni aún queriéndolo podría yo tomar semejante músculo y sentirlo palpitar entre mis dedos.

        Deberás regalárselo a alguien más, yo sólo puede verte como una de ellos, no hay inocencia en tu mirada ¡Y cómo desearía que fuera así! Pero es lo que deseo algo tan irrelevante, que debo concentrarme en el falaz bienestar de tu alma.

        Perdóname, no ha sido mi intención lastimarte, destrocé tu corazón porque la sangre que en él había despertó mis instintos…ya lo sabes chica ingenua, que no puedo amarte, puedo compartir unos días de “mi vida” contigo y después, tendré que dejarte, más tú que nadie conoce mis razones, aunque preferiría que las ignoraras como el resto del mundo. Quizá entonces no serías tan condescendiente y no te darías tus ínfulas de inocencia mal infundada, mal dirigida, mal planteada…bien sabes que no eres ingenua y bien lo sé yo que te he visto en tu lascivia completa.

        Así bien, pues, déjame ir, que no te queda otra cosa por hacer. No, no me mires así, ni me digas palabras que a mis oídos suenen huecas, sabes bien que no confío en ti y aunque sé que esas lágrimas pueden ser sinceras, sabrás que no voy a externar lo que siento, porque no podrás comprenderlo…no, no me abraces con tus manos frías y no, no me beses en la boca, porque no puedo responder a tu contacto. No hagas preguntas cuya respuesta ya conoces, no me hagas contestar algo que no quieres escuchar…una última caricia, un esbozo de lo que para ti “debe” ser un abrazo, es todo cuanto puedo regalarte…sabes que tiene que haber una última vez y que, esta carrera, es la forma más íntima en que me conocerás.

        No, no puedo decir lo que quieres que diga, mejor sería que te olvidaras de mí, pero mejor recuerda y ten presente tu promesa, que de alguna forma insospechada me liga a ti…deberás ser fuerte al verme alejarme, y a tu mente llegará un buen recuerdo, que te haga sonreír aún dentro de tus lágrimas de amante y esbozarás una cálida sonrisa para esta estrella errante y te permita ser feliz aún cuando las sombras de mi recuerdo te persigan…habrán muchas más cosas en tu vida, así que sé feliz mientras puedas…pero por favor, no me esperes, porque de este último viaje, yo no creo volver…


 

 
< Anterior   Siguiente >